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Blog Tamar Cohem


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Cuento de hadas

Tamar Cohen 20-03-2019

A mis hijos:

Este fin de semana fue un intensivo de maternidad. Tuve tres partidos de basquetbol de mis hijos y vi dos series en Netflix que hablaban del tema. Las dos muy recomendables: Workin´ moms y The let down. Ambos factores me hicieron reflexionar sobre el rol más importante de mi vida. Recuerdo lo increíble que era dormir con mis hijos en la cama y amamantarlos a cada hora, claro que el cansancio se iba acumulando noche tras noche, pero qué importaba, además había que ser estricta en no usar chupón porque iba en contra de mi filosofía, y como eran niños de brazos, si quería meterme a bañar había que hacerlo incluso antes de que saliera el agua caliente, la cuna era solo de adorno. Fueron creciendo y de pronto me vi en la disyuntiva de saber ¿qué era mejor? Si ser una mamá estricta que pone límites, lo cual me sonaba a maestra de matemáticas, y yo definitivamente no sé nada de números. O ser lo más parecido a una amiga. Escogí la opción dos. Y claro, esto conlleva sus problemas, te contestan feo de vez en cuando, pero qué importa, si lo mejor es que hay confianza y te cuentan sus mayores secretos. O eso creo. La verdad es que la maternidad no es ningún cuento de hadas, me ha hecho experimentar mucho dolor e impotencia. Pero es impresionante como un pequeño acto puede borrarlo todo y hacerte sentir el ser más afortunado del planeta. El sábado mi hijo J de 22 años hizo un tapón en el partido y me lo dedicó con un guiño. Así de sencillo se borran las noches en vela, discusiones, arrebatos y dudas sobre si la educación que uno les ha dado ha sido la ideal. Seguro que el Barón se va a quejar porque no hablé de lo bueno que ha sido como papá, pero ten consideración, el blog solo me permite 300 caracteres.

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